lunes, 18 de febrero de 2013




RETAZOS FLORECIDOS
Edith Vargas Muñoz
…están hechas las muñecas de trapo con materia de recuerdos, con vestigios del trabajo humano, en los que están presentes el amor,
la muerte, el sufrimiento, el gusto o la riqueza…
Aquiles Nazoa.
Descubrir el mundo de las muñecas ha sido para mí una experiencia enriquecedora, desde la ya lejana navidad, cuando recibí como regalo una muñeca de trapo. Era creación de mi madre AURA MUÑOZ DE VARGAS, quien al no poder comprarme la que había pedido al Niño Dios, se propuso hacerme una que se acercara a mis sueños.
Cuando la encontré, debajo de mi almohada, en el amanecer de la pascua florida de aquel año, pensé que el Jesús Niño se había equivocado. Mi muñeca era tan distinta a las que exhibían en las vitrinas de los almacenes: tenían labios y mejillas color de rosa, traje blanco repulgado de alforzas y encajes, zapatos de charol y medias blancas, carita sonriente salpicada de pecas, al puro estilo Shirley Temple, la actriz infantil norteamericana de moda para la época. Desde ya se empezaba a imponer un prototipo de belleza ajeno a nuestra raza e idiosincrasia.
Pero mi muñeca de trapo, con traje verde y trencillas de colores en su amplia falda, zapatos y cabello de lana oscura, ojos saltones y labios rojos, no se acercaba al ideal de belleza rubia que se exhibía en el comercio. Quería llamarla Sonia, pero mis hermanos, la bautizaron “cara de arepa” por la redondez de su cara; lo cual aumentó mi tristeza y desilusión.
Mi madre que no cesaba de crear, continuó de manera insistente elaborándonos muñecas. Todos los diciembres, mientras fuimos niñas, las hermanas Vargas Muñoz, encontramos en la cabecera de la cama, una colorida y hermosa muñeca de trapo, como regalo de navidad. Nuestra mamá nunca claudicó ante las necesidades económicas, su capacidad artística e inventiva se impuso sobre la escasez y la moda.
En los años de mi infancia, la navidad era de todos los colores como las suaves muñecas de trapo, como nuestros paisajes. Las fiestas de diciembre, no estaban sometidas a las tendencias del rojo y el verde, impuestas por la moda de hoy.
Mi madre no sólo llenó de alegría y colorido nuestra infancia; también fue la creadora de la muñeca nacional, en concurso convocado por el Ministerio del Desarrollo Económico y Artesanías de Colombia. LA ORQUIDERA –como la llamaron- fue para ella una hija más que desde el Valle de Laboyos sigue ofreciendo a los colombianos la Catleya Triana, nuestra flor nacional.
Al iniciar mi trabajo de creación de muñecas e investigación sobre sus “vidas y origen”, descubrí que muchas madres en diferentes países mantienen esta hermosa tradición. Ellas transmiten a sus hijas, de manera casi inconsciente, una de las formas de la cultura popular más significativas en la educación de la familia.
El mundo de las muñecas, también ha sido inspiración de grandes artistas. Armando Reverón, en su casa-cueva de Macuto, vivía rodeado de sus entrañables muñecas de trapo “para desahogar en ellas, su inmensa carga de demonios”; mientras su monumental muñeca recostada en un diván de troncos, peregrinaba por los museos del mundo, como una virgen tropical, esperando conceder favores a sus devotos.
Otro venezolano, Aquiles Nazoa, nos lleva a lo más entrañable y profundo de la sensibilidad humana, al revelar en magnifica prosa poética parte de su niñez, en su crónica VIDA PRIVADA DE LAS MUÑECAS DE TRAPO, que da título a su libro sobre estas forjadoras de ilusiones, vestidas con retazos florecidos.
Las muñecas de trapo, desde mi infancia, me guiaron por el camino de la creatividad. Así llegué a nuevos materiales y formas que germinaron en las series: HUMOR DE BULTO Y CLERECÍA Y BURGUESÍA, expuestas en París y Bogotá. Esta obra de muñecas gordas, son un trasunto de nuestras pequeñas burguesías parroquiales adormiladas en épocas pasadas, que aún persisten en nuestros pueblos y ciudades.
De la primigenia muñeca de trapo de mi infancia me queda el recuerdo indeleble, con el que inicié mi trabajo de creación e investigación sobre este objeto mágico, religiosos, artístico y por último juguete comercial, expresado, de manera significativa, en la Barbie, que en la actualidad invade el mundo infantil, como una forma de dominación cultural. Mi trabajo está encaminado a demostrar que las muñecas son algo más que un juguete.

sábado, 26 de enero de 2013

Por Jairo Oliveros Ramírez. Frases ajenas



Por Jairo Oliveros Ramírez
FRASES AJENAS

Hay frases que se escuchan en cada esquina, en cada calle; son frases que registran la memoria colectiva. O frases que flotan en el ambiente de la consciencia colectiva; frases que encierran, de manera indirecta, una información propicia, adecuada para la comunicación, para la réplica y para pensarlas. Veamos algunas.

“Se le salen los ojos”, pero los ojos no se le salen de sus cuencas. Resulta que se le salen de tanto ver, de observar algo, alguien digno, respetable de admirar, de apreciar, de sentir... la mirada se vuelve poética.

“La tengo en la punta de la lengua.” Y qué será aquello que tiene en la punta de la lengua; más bien olvidó aquello que iba a decir o se le desvanecieron las palabras, los sentimientos, la tristeza, el dolor...

“Se me fue la paloma”. Será para referirse  a que tenía unas palomas y que un día descubrió que ellas se revelaron y lo abandonaron o bien se quedó sin el negocio de  las palomas. O de cuáles palomas estará hablando. O Más bien es para referirse a que olvidó aquello que debía expresar en un momento oportuno que era  inoportuno. O simplemente olvidó qué iba a decir.

Luego seguimos con otras que están por ahí.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Jairo Oliveros Ramírez. Frases ajenas I

Jairo Oliveros Ramírez

FRASES AJENAS I

Hay frases que llaman la atención porque andan por ahí, como esculcando el   tiempo, los hábitos  y costumbres de las generaciones pasadas y presentes. Frases que expresan esa manera de exponer ideas; decir las cosas, los sentimientos y emociones de otra forma y me recuerdan una frase de Charles Chaplin: “el verdadero significado de las cosas se encuentran al decir las mismas cosas con otras palabras” que un día encontré por ahí, en una agenda de esas que obsequian o venden las empresas, y que señalan el destino de pensamientos encerrados en esas palabras que se reúnen para disfrutarlas y con un inmenso contenido ideológico, costumbrista, filosófico si se le puede llamar de esta manera. Estas son algunas.

“Se me cae la cara de la vergüenza” y no es que la cara se caiga, esto sucede cuando nos sentimos abrumados por algo indebido, inconcebible, o concebible de manera exagerada, asombrosa.

“Se quema las pestañas”, de tanto estudiar, leer;  cuando las personas se dedican por el estudio y la lectura y puedes ser porque siente una inmensa necesidad  por el conocimiento; pero sucede que se usa en el ambiente escolar para referirse a los estudiantes que dedican tiempo al estudio, cuando las personas piensan y piensan.

Después volvemos con otras.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

TIENDA DE JUEGOS



(Para leer con los niños)

Por: Nancy Pascuas








Quiero que sepas que podemos hacer muchos juegos antes, durante y después de leer. Así quién no lo hace ¿Verdad? Jugar es un alimento, y si ese juego es con la lectura, el beneficio es triple porque se nutre el cuerpo, la mente y el alma. Por eso te invito a divertirte al máximo.


Consulta datos importantes y curiosos sobre el colibrí. Recuerda que a más conocimientos previos, más comprensión.


En seguida vas a jugar a la predicción e inferencia. Solo  tienes que deducir cuál es la palabra que debes escribir sobre la línea. Hazlo.

 
Sobre la orilla del Yuma, el río de los amigos, había un _________ árbol. Permanecía florecido todos los _____ y meses del año. Era el restaurante de insectos, pájaros y hasta del mismo _______. A él acudían todos en busca de alimento. Su _______ fornido, por el paso de los años, tenía la fuerza suficiente para sostener las ramas. La __________ que proyectaba parecía techo de grandes casas. Era tal su magia que algunos curiosos le llamaban el árbol del ____________, aunque su verdadero nombre era Cachingo.


El Colibrí Pin Pin iba todos los días a saborear los majares almibarados de sus ________. Nunca se preocupó por el alimento porque el Paraíso se lo lo proveía. Allí conoció sus mejores amigos; la hormiguita Tita, el oso de anteojos, el patico colorado y a Valentina, una colibrí esbelta, cuyo vestido poseía visos de mil _________ que resplandecían con la luz del sol.


Valentina llegó al Paraíso una mañana de esas en que el sol madruga. Todos los comensales estaban felices porque se _________ un invierno de dos semanas. Mientras celebraban, apareció imponente, Valentina.


Pin Pin intentó hablarle, pero ella no le permitió el menor ___________. Al día siguiente, Colibrí hizo demostración de vuelo de una forma y de otra. Valentina, después de observarlo, se fue a desayunar y tampoco le ________ la palabra. Pasaron muchos días, ella haciéndose la importante y él intentando realizar las mejores hazañas: volando mejor que nunca hacia atrás, lanzando vuelo perfecto, como los helicópteros


Cansado Pin Pin de la indiferencia, se dio por vencido. Sufrió de escalofríos. El mal genio le trajo tantos problemas que terminó recluido, en un árbol vecino de roble negro donde se fue a sanar las picaduras de una avispa __________ que lo llenó de aguijonazos.

Llevaba ya tres días de convalecencia. Hasta que llegó el remedio: Valentina descendió hasta la rama, lo consoló para contarle que ella correspondería a sus _______ siempre y cuando le prometiera que iba a vivir en paz con los animales que fueran al árbol. Todo fue ternura, todo fue amor.

Un día de sol perezoso, Valentina, se quedó buscando un sitio _________ en el árbol para construir su nido, uno que estuviera cerca de las flores para que sus hijitos apenas pidieran _____ tenerla a la mano, así como había sido la niñez de Colibrí.


Pin Pin voló lejos a buscar la lana de balso para el nido. Duro muchos días perdido en busca de este árbol en vía de extinción como mucho de los ___________ nativos. Por fin encontró las coordenadas. Tomó _____ para volar largo, sin escala. A pesar de la larga jornada lo ________ sus pensamientos de padre. Llegar, contarle a Valentina sobre el sitio donde ______ los balsos. Luego _________ a traer la cobija del nido. Cerró los ojos y voló muy alto, como lo pueden hacer los colibríes.

Llegó al sitio y no encontró donde aterrizar. El árbol del Paraíso lo habían _______. Ya solo quedaba un _______ de encajes de musgos, de cintas de salvajina, chupallas y una gran cantidad de trozos de madera.

Por favor, amigo lector, ayúdale a Pin Pin a encontrar a su familia. Escribe el final y, también, un título atractivo para esta historia.